Brujas en el Wild O’ Fest 2019

Festivales de Música 03/06/2019

Brujas en el Wild O’ Fest 2019

Soy alcohólico y desempleado. Me gradué en la universidad del vicio. No tengo ni para comer. Aprendo en la calle y todo me lo enseña la pobreza. Lavé ajeno y levanté pulgar para asistir como sea, al Wild O’ Fest 2019. A razón que residí en la ciudad de las momias, me eligieron como enviado especial para cubrir escalofriante renacimiento de los autores al himno del budget rock.

Brujas en el Sabbath

Además de mi objetivo principal. Sacrifique mi sábado para ser parte de un ritual tan salvaje e irreverente, que me enorgullece decir, la pase muy contento de excursión como el primer boy scout en el infierno del rock n roll rampage. No hay otra forma de atravesar el desmadre sin envolverse de sudor, gritos, drogas, miseria, contaminación, garage y cerveza. Todo lo requerido para continuar nuestra degeneración nacional.

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Empezaron a repartir el pastel de rock a son de Thálasses y The Centellas, con algo de surfabuloso. Después, aparecieron los muchachos de Viv & the Sect, que a pesar de sufrir algunas fallas de audio (casi imperceptible) nos gratificaron con un sonido encariñado a los sixties. Recordando unos riffs aficionados de los Who, o hasta los Kinks. Total, de  vida buena en circunstancias difíciles. Parkas y vespas.
Proseguimos con los Pegajosos; mostraron una originalidad muy presente en la creación de sus canciones. Recurriendo el mínimo de ocasiones a la base del ritmo surf. Convidaron su show con dos invitados especiales: Uno fue el vocalista de Los Cuchillos de Costa Rica, Tony Cuchillo y consecutivamente, Dafne. Voz en Descartes a Kant.

Se despejaba la pista casi instantáneamente cada vez que cambiaban a la siguiente banda, porque mientras explotaban el escenario, en la parte de afuera estaban pinchando discos, puestos de comida y expositores de viniles, stickers, cassetes, y demás chucherías Surf & Garage. Ya vez, solo música mala para mala gente. (Bad music for bad people. The Cramps)
Era el turno de las chicas The Surfrajettes, quienes nos alegraron el momento con sus covers exoticos: Toxic de Britney Spears, e In a Gadda Da Vida de Iron Butterfly, entre otros.
La siguiente formación en el escenario fue Dr. Explosión. Destapando una de las mejores caras del garage español. (Me acordé de volver a escuchar a los españoles que sin lugar a dudas, son los maestros del garage: The Furtivos) El vocal-guitarrista, Jorge y el bajista, Pablo, fueron los únicos en interactuar de forma personal con la audiencia; se brincaron la barrera con todo y sus instrumentos, para poder cotorrear con la banda mexicana que se empujaba para estar junto a ellos.

Después  se reanudó el toque surf en las cuerdas de The Phanton Four.  Posteriormente discutí con mi colega esa noche; pues me habia parecido una presentación un poco mansita, para reposar la comidita. Sus canciones predominaron en la parte instrumental y los cuatro holandeses estaban bien sonrientes, y bien peinaditos. No hablo de ñoñerías ¿o sí?.

A partir de aquí comenzó a girar el punky en la audiencia. Salen los Gories a hacer pruebas de sonido y los más castrosos del publico empezaron a desvaratar el orden. 

Spin ON!
SLAM!SLAM!SLAM!

Un vato bien grandote estaba fungiendo de catapulta para lanzar gente de cabeza sobre otra. Parece que fue un llamado de apareamiento para que más tipos gorilones invadieran el centro de la pista.
Si incomodar fuera una materia, esa noche estuve rodeado de puros doctorados. Los de “Control” se mantuvieron ocupados apaciguando la catapulta humana, y sacando a los pobres diablos que llegaban al frente en manos de la gente. Bombas de vasos con cerveza eran disparados sin discreción por todo el lugar.

Wakala, que rico jolgorio.

The Gories fueron certeros y contundentes como inyección letal. También conservaron su lado clásico al lanzar su famoso cover a John Lee Hooker  . Ahora venían los descendientes de San Juan Puerto Rico. Los Chavorukos de Davila 666. Templaron los ánimos en la chusma violenta y nos embobaron con sus aullidos desde su pieza de apertura. (El Lobo.)

En seguida le toco a la pareja del desastre, King Khan & BBQ (Mark Sultan) que impusieron su carácter agresivo al regañar a los torpes técnicos de audio, que no le atinaban al volumen de la guitarra de Mark. Fue hasta que este mismo señor que pisaba el bombo, los mandó al carajo y se puso a incitar a todo el auditorio para que gritaran algo mientras desgarraba su guitarra, y entonces sí ¡El ruido me gusta! (como dirían Los Monjes) Quisiera remarcar que la primer canción de su repertorio la dedicaron, de manera respetuosa a Roky Erickson (Fundador de la banda 13th Floor Elevator) quien falleció el pasado 31 de mayo. (Ésa fecha había sido la noche anterior al festival.) Me sorprendió como tan profesionalmente supieron manipular la energía de los asistentes, manteniendo un equilibro entre el desastre y la melancolía.

Como diría mi colega esa noche, lo oscuro de The Fuzztones tiende a hipnotizar. Por lo tanto, serenó la tormenta de una mar encrespada de personas excitadas. Con un set list de antaño, cautivó a todo el publico con sus clásicos de ayer y hoy.


En mi desequilibrio mental, no pude dormir después del festival. Bellas artes se veía tan frágil, que deambulé en su perímetro recapitulando el episodio ONE HIT WONDER de mi vida. En ese recinto temporal de condenados se vivió una de las mejores noches del año. Indiscutiblemente, las bandas invitadas a la más reciente edición del Wild O’ Fest, pasaron a la historia con semejante devastación a su paso.

Le relaté a un vago que me encontré, como nos quebramos el cascaron viendo a The Mummies incendiar el Pabellón Cuervo a todo volumen. (Trucazo del vocalista Ruane, situando sus tres micrófonos frente al aplificador del guitarrista.)  La primera vez de The Mummies en México y me tocó aperrarme para conseguir corear a gritos “strong than dirt”. Se vale todo y todo valió madres cuando decidí unirme a la chusma en el alboroto desenfrenado que se traía la multitud en el slam. Ahí era la concentración de equidad de género. Hombres y mujeres expresando felicidad en cada gota de sudor. Me enamore de tres chicas que vi bailar y hasta pasó mi ex, moviendo el esqueleto disfrutando la buena música.

También me encontré a algunos integrantes de otras bandas mexicanas que no se podían perder este festival: Las Pipas de La Paz y Carrion Kids. Cuando se termino el desmadre, nos sentamos en el suelo cerca de la salida. Me saque una foto con el baterista de los Fuzztones que estaba por ahí preguntándole a la gente por un after. Luego de 12 horas fue una odisea regresar a mi casa, pero todo ha valido la pena.

Brindaré por esa noche todas las lunas llenas, y no pediré salud, diré…

¡GARAGE O MUERTE!
  (Los Peyotes)

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