#HablemosDe: Violencia invisible

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#HablemosDe: Violencia invisible

¿Acaso es posible que no notemos la violencia que podemos sufrir o que estamos ejerciendo? ¿Es posible que esto sea invisible?

Es muy común que se tenga un concepto erróneo de violencia, esto provoca que tengamos una tendencia a minimizar, a reprimir o no reconocer nuestra propia agresividad cuando deja de ser saludable o la propia violencia es ejercida de manera sistémica.

Pero, ¿Cuál es la diferencia entre violencia y agresividad? Bueno, la agresividad es un impulso natural de los seres vivos para preservar su vida cuando su integridad corre peligro y en este sentido, la agresividad termina justo cuando cumple su función. Por otro lado, la violencia es el ejercicio de poder de uno sobre otro que genera daño y normalmente busca controlar o someter. La mayor diferencia entre ambas es que la violencia tiende al aumento y es aprendida.

¿Sabes de qué trata la violencia invisible?

Entonces, aquí podemos empezar a hablar sobre las personas que tienen cierto grado de poder y pueden violentar a otros de manera conciente o inconciente. Históricamente, las personas de un tono de piel tienen un ejercicio de poder mayor al que tienen personas de piel oscura.

Igualmente, las mujeres tienen menos poder en comparación con los hombres. Algunas muestras del ejercicio de poder desigual es que del 100% de las tierras sobre el planeta, que tienen dueño, solo el 1% está en propiedad de las mujeres. El 75% de las personas que son analfabetas en el mundo son mujeres, es decir, 7 de cada 10 analfabetas en el mundo.

¿Por qué se menciona esto? Pues estamos hablando de la violencia cuando es invisible, este ejercicio de poder, la desigualdad de condiciones es parte de ella. Hemos normalizado y este tipo de situaciones. La sociedad está diseñada para disolver la cohesión social, no para satisfacer necesidades humanas.

Este diseño permite a algunos acumular poder y recursos mientras a otros se les quita y se les empobrece.

Entonces, la violencia estructural es manifestada a través de las condiciones sociales (es la que anteriormente mencionamos sobre del diseño de la sociedad) que hacen difícil que las mujeres escalen en sus proyectos laborales o el que se exija cierto nivel académico para obtener un ascenso en el trabajo cuando ya se obtuvo experiencia en el mismo.

Además tenemos la violencia simbólica manifestada a través de creencias, dichos y acuerdos implícitos, como cuando se habla de que los mexicanos son flojos, que las mujeres solo sirven para cocinar, etc.

Tanto la violencia estructural como la simbólica son invisibles y se replican a través de la violencia directa manifestada a través de conductas. Aquí ya hablamos de golpes, insultos, exclusión, entre otras.

La respuesta a la violencia que se busca es el desmantelamiento o la deconstrucción. ¿Qué implica esto? Un cuestionamiento propio sobre cómo hemos replicado esa violencia simbólica, cómo la replico conmigo mismo, cómo la replico con otros.

Solemos tener conductas de autojuicio, nos tragamos el cuento hegemónico de la bellezas del color de piel, de la clase social, la edad, la escolaridad. Así estamos replicando la violencia invisible.