5 razones para ver a Daniel Johnston en el Festival Marvin

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Por Emmanuel R. Zugaide

Es poco frecuente el surgimiento de personajes tan elocuentes en su etapa más productiva en distintos ámbitos artísticos, los que sean en los que se desarrolle el talento, quizás la música es el medio que mejores ejemplos arroja, no obstante existen contados artistas cuya obra es prolífica en un corto tiempo.

Conocí el universo sonoro de Daniel Johnston gracias a un buen amigo que siempre me ha regalado música, los cortes que reproduje por vez primera me envolvieron en una especie de regresión a cuando usábamos el tape para grabar cintas, cuando presionabas simultáneamente el botón de REC y PLAY dejando entrar el ruido del STOP, después de un par de tracks dejas de lado la mala grabación porque es un sonido “cabronamente melódico”, adolorido pero feliz que brota de las bocinas acompañado por un pianito disonante y delirante en su ejecución, un tono meloso pero también macabro; me parece perfecto reflejo de su frágil salud mental. Me refiero específicamente a ‘Songs of Pain‘ de 1980 y a una gran pieza ‘Living Life‘, en donde Daniel ejecuta en un principio con fuerza y arrebato una demanda de cariño (como en casi toda su obra) para terminar con una desbordante locura en el piano, como parte final de este grito, ¡a vivir la vida! Continué revisando sus discos encontrando contundentes temas con el ímpetu de quien ha descubierto un autentico tesoro.

Daniel cuenta con una extensa obra musical y gráfica, con más de 30 álbumes oficiales y no oficiales, ha colaborado con músicos de la talla de ‘Sonic Youth‘, ‘Yo la Tengo‘, ‘Jad Fair‘, inspirado de otras tantas bandas como los mismos ‘Butthole Surfers‘ o el gran ‘Velvet Underground‘, incluso Kurt Cobain fue uno de sus mejores promotores al portar en seguidas ocasiones una playera con el arte de la portada ‘Hi, How Are You?‘. El cantautor de Austin, Texas, región de donde surge de lleno gracias a un show de MTV, se vino consolidando con el paso del tiempo ganando adeptos y reconocimientos como el de mejor artista folk de la escena de Austin en 1985, llevando su música a presentaciones en distintos lugares del país y tiempo después a recintos internacionales.

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El próximo 17 de mayo, Daniel Johnston llega por vez primera a México y lo hará como parte de la celebración del Festival de la revista Marvin, en donde se repartirán 50 bandas en ocho foros distintos alrededor de la colonia Condesa en el Distrito Federal, entre los participantes podemos agregar el gusto de tener a ‘Danny Brown‘ y ‘The Growlers‘, así como varias bandas de la escena local y algunos interesantes proyectos que están sonando duro como ‘Aj Davila‘, ‘Frikstailers‘, ‘Daniela Spalla‘, ‘Los Blenders‘, entre otros tantos que funcionan como honorable complemento de un cartel que busca un tono de festival.

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El mito de Daniel Johnston ha venido cobrando fuerza a partir de un documental que salio en 2006, “The Devil and Daniel Johnston” dirigido por Jeff Feuerzeig, en el cual se exponen los factores detrás de la figura de Johnston como genio maniaco-depresivo (padecimiento hoy conocido como trastorno bipolar), creador de un estupendo repertorio de lucidez hecho música, como sus tempranas aptitudes para tocar el piano, la ilustración a modo de interpretar su propio mundo, las nociones como director de planos secuencias, las cuales realizaba con una cámara de ocho milímetros, el constante apego al desamor, la fascinación por temas casi esotéricos derivadas de su educación en el entorno familiar, la relación con la escena musical de Texas y posteriormente New York, el evidente trastorno bipolar que lo lleva a instituciones de salud mental. En 2004 varios artistas como Beck, Tom Waits, Guster, The Flaming Lips o TV on the Radio interpretaron algunas de sus rolas en un disco precisamente titulado “Discovered Covered” el cual ayudó a acercar a Daniel con un público más joven.

Común y erróneo es asociar la música de Daniel a sus estados de aparente esquizofrenia como vehículo de creación, ya que el propio Johnston descarta la relación al saberse impedido cuando se encontraba en ciertos pasajes, es decir, no era capaz de componer debido a la fuerte medicación a la que se sometía. Aspirante a ilustrador cómics, sus cartones cuentan las etapas y diálogos internos que lo han acompañado durante toda su vida, sus obras plásticas se venden hoy por miles de dólares y constantemente participa en importantes exposiciones en todo el mundo, de hecho comienza con el dibujo antes que la música escuchando el sonido de la época como Bob Dylan, Neil Young, y The Beatles, estos últimos son a quienes debe una pasmosa admiración al punto de querer literalmente ser The Beatles. Nuevas reediciones de sus álbumes clásicos de los ochenta han tomado más fuerza hoy en día, fruto de la creciente popularidad adquirida en los últimos años.

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Existe un halo de condescendencia muy cargado en torno a Daniel y sus estados emocionales, y eso es lo que a mi parecer empaña la imagen del compositor como una persona común que sólo quería seguir dibujando por las noches cuando su familia apagaba las luces, o que al podar el césped tan sólo deseaba cantar esas elucubraciones que brotaban todo el tiempo de su ser, aplacar sus inquietudes como las que todos abordamos de jóvenes de diferentes maneras, claro que él tomó el piano y comenzó a grabar su obra maestra. En la canción ‘Like a Monkie in the Zoo‘ describe su sentir en torno a parecer siempre el objeto curioso de sus allegados. Su perturbadora inocencia es uno de los motores que aseguran a Johnston lograr armar estas piezas llenas de un pop sustentable con un toque de oscuridad casi siniestra.

Hay cinco razones principales para no perderse a Daniel este 17 de mayo:

1.- A quienes se consideran verdaderos seguidores, no creo que haya otra oportunidad para estar tan cerca de él y escucharlo en vivo.

2.- Será la ocasión perfecta para deslindarse de visiones de terceros y formarse una opinión propia de su persona en el escenario.

3.- Para quienes gustan del morbo de verlo desvariar en sus actuaciones podrían esperar algo de eso.

4.- Al final del año podrán contarlo quizá como uno de los mejores conciertos al que hayan asistido.

5.- Porque el propio Johnston puede formarse una idea de un público mexicano ávido y tal vez acepte una segunda presentación más amplia y dedicada.

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